El viaje

Cómo descubrí a Alicia Ramos

Alicia Ramos fue una de las primeras personas que se incorporó a la aventura del documental. ¿Con quién podría contar para la música, que es un elemento esencial para acompañar la narrativa de cualquier película? Mi amigo Carlos Fuentes me dio la solución. “No, no pienses que Pedro Guerra es el único cantante de ”, me dijo. ¿Has pensado en ?.

Carlos FuentesTengo la gran suerte de ser amigo de Carlos Fuentes, canario de la isla de La Palma, que ha vivido muchos años en Madrid y que ahora, por azares del destino, reside en Santa Cruz de Tenerife. Trabajamos juntos en Saca la lengua, la serie dedicada al uso del lenguaje que dirigí para La 2 de RTVECarlos participaba en los guiones de los programas y se encargó específicamente de los dedicados al cine y al teatro. Con Carlos suelo hablar sobre periodismo y sobre otras cosas, y en estos años me ha enseñado mucho sobre música (y no sólo sobre música). Tiene un vasto conocimiento de diferentes estilos, especialmente de todo lo que tiene que ver con los ritmos afrocubanos… pero realmente sabe de todo. Mencionas un músico, un cantante, un conjunto, una canción, y enseguida te da una referencia válida. Para que te hagas una idea de su buen gusto, no hay más que leer este comentario de “La Habana era una fiesta”, un disco que lleva su firma. ¡Cómo no iba a saber de música canaria!

Cuando intercambiamos ideas acerca de posibles canciones para la banda sonora de , recordó enseguida un trabajo musical de Alicia. De otra época. La memoria de Carlos es eficaz. Lo localicé, y me gustó mucho. Tuve claro que una de aquellas canciones tenía que estar en la película. Busqué a Alicia en Youtube, y encontré bastantes actuaciones suyas, sobre todo en Libertad 8. Por ejemplo, esta interpretación de Laura y Laura (a partir del 1:10).

A la vez, hablé con Carla. “Pues claro, Alicia, Alicia Ramos, la conozco, cómo no la voy a conocer, si es transexual, güimarera y activista en COGAM”, me dijo. Le pareció una magnífica idea. Se cerraba el círculo. Y cuando se cierra el círculo por esta sucesión de casualidades (y otras más que forman parte del secreto del sumario), uno no puede tener dudas.

El siguiente paso era conocerla en persona. Fui a verla a su casa. Como, antes incluso de concretarle la propuesta, Alicia puso un enorme y sincero “sí” por delante, todo lo que vino después fue muy fácil, y muy estimulante. Alicia quería estar al cien por cien en el proyecto. Me hizo muy feliz.

Su forma de ser (quienes la conocéis ya sabéis a qué me refiero) sólo podía traer buenas vibraciones al proyecto. Y así ha sido (ahí la tenéis, en un selfie-espejo que tiene en su muro de Facebook.

Selfie de Alicia Ramos / Facebook

En el próximo post os contaré cómo ha sido el trabajo con ella, y la propia Alicia (la foto de portada del post también ha sido extraída de su perfil de Facebook) os contará lo que significa participar en este documental.

Gracias, Charly, gracias Ali.

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