El viaje

Viajando con Alicia

En el post anterior os conté cómo descubrí a y cómo nos pusimos de acuerdo para que participase en la película con algunas canciones. Os prometí que Alicia nos diría qué piensa de la aventura. Vais a conocer a más gente que me acompaña en este viaje. Ahora viene lo bueno.

Después de conocernos en persona (ver post anterior), Alicia y yo hablamos unas cuantas veces… escuchamos unas cuantas canciones… tomamos unos cuantos cafés. Ella interpretó para mí algunos fragmentos de temas suyos, y acordes a la guitarra. Yo fui a uno de sus conciertos en Libertad 8. Buscamos… y encontramos (y aún no está dicha la última palabra, Ali).

Cuando tuvimos más o menos claro lo que queríamos, acordamos una grabación. Como yo pensaba que al documental le venía muy bien un violín, le pedí que alguien la acompañara. Y Alicia vino con . Mejor elección, imposible. Manu toca varios instrumentos, compone y canta. Un descubrimiento como músico y como persona:

Juan Ochoa en el estudioLa grabación que hicimos en Ochocasas Estudios fue mágica. Gente que no se conocía de antemano se embarcaba en una aventura muy especial. Allí estaba Juan Ochoa, anfitrión e imprescindible amigo del alma, que arrancó exclamaciones de admiración de todos nosotros cuando entró un momento para grabar unas cuñas de publicidad. “La voz que impresiona” (así le llama El Gran Wyoming) nos dejó boquiabiertos. ¡Qué arte, pisha! (sí, lo que veis es verídico, estaba leyendo el texto de la cuña en el mismo móvil). Eres un crack, Juanito.

Alicia Ramos y Manu Míguez grabandoAllí estaba Samuel a los mandos técnicos (con su finísimo oído), estaba Manu, versátil y generoso, estaba Gina G. Villanueva grabando… y estaba Borja Costa como director de la orquesta que componíamos entre todos. Pronto te dedicaré un post, amigo. Ya verás, ya.

En resumen: todo salió bien. Muy buen rollo. Si no, mirad cómo se lo pasó Alicia.

¿Y qué piensa ella de todo esto? Bueno, pues le he pedido que nos lo confiese. Y esto es lo que me ha enviado:

”Conocer a Carla fue, claro, una bonita experiencia. Es un referente para todas las personas que compartimos esta condición, pero también resulta que ambas somos del mismo lugar en Canarias, Güímar. También pesaba el hecho de que era una destacada activista en muchas luchas sociales. ¡Y encima vino a un concierto mío! Por todo eso me entusiasmó que Fernando Olmeda me propusiera embarcarme con mi guitarra en este proyecto.

 

Pero he de admitir que lo que realmente me conmovió, lo que me hizo decir “este es mi proyecto” fue la mañana de noviembre en que Fernando me mostró algunas de las tomas del documental, que habían sido grabadas en la bajada del Socorro de Güímar. Los tambores, el tajaraste, el baile de los guanches, lo más auténtico de mi esencia, estaba en aquel metraje. No podía parar de pedirle a Fernando que me lo pusiera una y otra vez. Los pasos de mi gente por el malpaís, la montaña, la llegada al Socorro, todo estaba ahí. Mi infancia, la textura fundacional de mi mundo, sus colores. Me resultó todo muy inspirador.

 

Y, sin menoscabo de todas las demás poderosas razones, esas imágenes me reconciliaron con una infancia remota y llena de interrogantes, como supongo la de Carla. Y ambas fuimos niñas transexuales sobre ese mismo polvo volcánico de siglos. Y niñas güimareras, canarias, también.”

Alicia Ramos mueca

Sólo añado una cosa. Ese día que menciona Alicia fue el 14 de noviembre. El mismo día en que tramitó su DNI. Días como ese definen e impulsan un proyecto. Le dan alma, corazón y vida.

Nunca lo olvidaremos, ni ella ni yo.

Gracias por estar a mi lado. Por estar junt@s en este viaje.

Para conocer mejor a Alicia (aparte de sus canciones): 

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