Proyecciones

El cartel de “El viaje de Carla”

Como esta semana (en concreto el próximo jueves) se inaugura la 19ª edición del Lesgaicinemad, os muestro, por fin, uno de los “secretos mejor guardados” de El viaje de Carla: nuestro . La verdad es que estamos muy contentos con la imagen que, a partir de este lunes, identificará al documental

Como sabéis quienes me habéis seguido en estos meses, en un primer momento elegí una sugestiva imagen para dar a conocer el trabajo biográfico sobre Carla Antonelli. La misteriosa mujer del ferry (que aparece en el documental, ya comprobaréis cómo) nos ha acompañado durante casi un año, tanto en la home de esta página web como en nuestros perfiles de las redes sociales.

FERRY BUENA
Siempre nos gustó el planteamiento. Una mirada al horizonte, que sirve para evocar el pasado y también para reflexionar sobre el futuro. Una silueta (femenina) de espaldas y en sombra. Un rostro oculto. Un lugar poco concreto: un mirador -dijeron algunos-, un ventanal -creyeron otros-… Simplemente, un ferry que realiza el trayecto Santa Cruz de Tenerife-Las Palmas. Una foto en color que se convirtió en blanco y negro. Y así la vimos durante meses.

Barajamos otras opciones, desde luego. Entre ellas, una imagen de Carla de frente. La cara es el espejo del alma, y su rostro transmite esa fuerza vital que la caracteriza. Funcionaba también, pero…

Hacía falta hacer evolucionar la idea, concretar nuestra propuesta. A la vez que terminábamos las grabaciones e iniciábamos la fase de edición, ganó puntos esta imagen:

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Ahí está: Carla, en la playa del Socorro de Güímar, mirando al Atlántico. Era la simbiosis (casi) perfecta. La simbología del verde de la blusa de Carla, unida a la aspereza de las rocas de la orilla y al plateado océano que preludia el anochecer. Carla, mirando al horizonte, de espaldas, aunque ya se vislumbra el perfil de su rostro. Foto en color. Ideal para el cartel. Era nuestra idea. Prácticamente decidido. A todo el mundo le encantaba. No había discusión. Pero… entonces… entonces llegó Alejandro.

Alejandro Álvarez fue el último en incorporarse al equipo del documental. Desde el primer momento aceptó el reto, pero, como nos pilló el verano de por medio, tardamos unas semanas en ponernos a trabajar. Ponernos es un decir. Se puso él a trabajar, a partir de mi idea inicial y de un catálogo de imágenes posibles que, como es natural, encabezaban las dos que acabas de ver.

Con Alejandro se hizo la luz. Difícil discutir su propuesta, que me rompía completamente los esquemas… pero me iluminaba, de pronto. Es lo que tienen los artistas, esa capacidad de sorprender, de atreverse a llevar la contraria… y mucho más si son jóvenes. Trabajó durante unos días en la ilustración de una de las fotos que le facilité. Una foto que también hice en El Socorro, pero a mediodía, cuando más brillaban los reflejos del mar, un mar que estallaba de azules y que, por un momento, llegó a emocionar a Carla.

Me entregó dos propuestas iniciales. Realmente eran iguales, simplemente variaba la ubicación del título y los créditos. De la simbiosis de ambas -y después de concretar algunos detalles- nació el cartel definitivo. Aquí lo tenéis.

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Como ves, misma idea de las fotografías anteriores (Carla mirando al horizonte de espaldas), misma intención evocadora… pero a plena luz del día. Porque ese es el espíritu del documental y de la gente que lo hemos hecho. LUZ. Me alegro enormemente de haberme rodeado de gente tan competente como Álex, como Borja, como David… Sois grandes, chicos.

¿Qué te parece el cartel? Déjame algún comentario, ¿de acuerdo? Gracias.

(Y disculpa el pegote de los copyright. En unas horas estará disponible totalmente limpio)

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